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ARCHIVO PERSONAL DE LUIS GARCÍA GIL


 

SERRAT, IDA Y VUELTA

Mundo Joven. Número 92. 4 de julio de 1970.

Ayer, Serrat llegó de América, y el mismo día embarcó para descansar unos días en Cala d' Or. Veo desfilar el pasaje del barco y Serrat no aparece. Pienso que puede, a última hora, no haber embarcado. Además, ¿por qué viene en barco? Joseph Puvill y el hermano de Lasso de la Vega aparecen en la escalerilla; pero Serrat, no. Ya en tierra, Puvill me informa que Joan Manuel espera a que pongan las rampas para desembarcar el coche. Al poco rato aparece un coche que conozco. Es el mismo que hace un año empleaban Serrat y Linda Cole cuando el rodaje de “La larga agonía de los peces” . Preocupado, enfadado, puede que simplemente cansado, ni me ve. Ex probable que le sorprenda que ya se sepa que viene a Mallorca.

-¿Qué tal ha ido por América?

-¿Cómo te has enterado que venía hoy?

-¡Hombre! Me avisó un pajarito llamado teléfono.

Pero el terreno no está para entrevistas periodísticas. Hacepocos días terminó el plazo de seguro del coche y circular con él es una temeridad. Hay que renovar la poliza. Pero son las ocho y las oficinas no abren hasta las nueve. Serrat busca una oficina aseguradora en el puerto. No la hay. El tiempo ha empeorado. Se suceden los relámpagos y una espesa columna de lluvia nos retiene en el edificio de llegada.

-Esta tarde tendremos que dormir. ¡Figúrate, llevamos tres días pesadísimos! Con el lío de la póliza y llegar hasta Cala d' Or se nos va la mañana. Así que mejor para todos si vienes mañana por la tarde. ¿Sobre las cinco? Bueno. De todas formas no nos moveremos de allí. A no ser que me llegue a ver a Perera. Ahora, tranquilamente, nos vamos al centro, que quiero comer un bocadillo de sobrasada, tú.

Uno se queda en el coche y los otros vamos hacia el centro. Sigue lloviendo. Creo que el taxista ha reconocido a Serrat. Le recomienda una entidad aseguradora y afirma que mañana hará sol. Le trata de usted. Bajo a mitad del Paseo Marítimo. Mañana a las cinco nos veremos en Cala d' Or.

Día 19 de junio, a las cinco de la tarde, en Cala d' Or. Serrat duerme. Le han recordado que llegaré a las cinco. Él ha ordenado que le despierten a las cinco y media. Me doy un paseo hasta la playa. Son las cinco y media. Regreso al chalet de Serrat. Duerme, pero van a despertarle. Me siento junto a la piscina. Poco a poco intento distraerme con un perro, mirando los pinos, viendo cómo riegan el amplio jardín. A las seis sale Serrat. Viste chándal y una camiseta de deporte marcada por el número diez, creo. Se ha despertado y tiene hambre. Pide unas morcillas, o algo así, consistente. Entra de nuevo en la casa. Sale al cabo de poco. En la mano lleva algo menos consistente que unas morcillas: un vaso con alguna bebida.

- ¿Qué clase de reportaje quieres hacerme?

- ¡Hombre! Una cosa, digamos…

- ¿Pero, cómo vas a enfocarlo?

- Lo que quiero es un reportaje standard , para entendernos; con un texto y fotos blanco y negro y color. Quisiera preguntarte algo de México en los Campeonatos de Fútbol, del Perú; en fin de cosas que tú habrás visto de cerca.

Se levanta y desaparece, para volver al poco rato sin la camiseta del futbolista, que ha sustituido por un jersey de lana inglesa. Hoy – y esta tarde pienso que por desgracia- se ve cómo Serrat se impacienta.

- Este regreso, tan poco espectacular esta vez, ¿estaba previsto o ha sido inesperado?

- Es que nosotros teníamos un contrato de cuatro semanas en México, para trabajar tres. Entonces, en vez de trabajar dos semanas, descansar, y volver a actuar, lo hemos hecho seguido y nos ha quedado una semana libre, que ha coincidido con una actuación en el Florida Park de Madrid. Así que hemos aprovechado para venir a descansar unos días por aquí. El día treinta he de volver a México para grabar tres programas de televisión.

- Tú que lo has visto de cerca, ¿cómo estaba el ambiente de los Mundiales de Fútbol?

- Algunas veces se vivía el ambiente y otras no. Era una cosa muy misteriosa, no sé. ¿Del Perú?, pocas cosas. Noticias de agencias, seguramente las mismas que las que llegaba aquí, diferentes un día del otro. Variaban mucho. Nosotros iremos al Perú la primera semana de julio, la primera o la última.

- ¿De tu actuación con Pau Casals?...

- Yo de esto no he hablado nunca. Espero a que la cosa esté muy concreta. A mí me lo propusieron. En primer lugar, depende de cómo esté el maestro Casals, de lo que yo pueda hacer, de trabajar al Carnegie Hall…Yo quiero hacer algo muy diferente. Tengo que pensarlo mucho, estudiarlo. Es complejo por lo fundamental que es hacer esto.

Pocas cosas más. Continúan los problemas para grabar “Fiesta”, lo mismo que pasa para el LP en castellano. Está delgado, lleva el pelo bastante largo y siguen en su lugar de origen sus dos lunares de siempre.

TEXTO: JOAN MANRESA desde Palma de Mallorca.

SERRAT, CON MÁS TÉCNICA

(Reseña de su recital en Florida Park de Madrid)

“Vamos subiendo la cuesta que arriba la calle se vistió de fiesta…” Precisamente, en la víspera de San Juan, cuando ya era la noche de San Juan, y Serrat podía recibir las felicitaciones por su santo, el público reconoció a los primeros compases, la canción “Fiesta”, vetada por la censura; y sonaron los aplausos más espontáneos del recital. Hay que lamentar nuevamente que no se autorice “Fiesta”, porque sería un número 1 en todas las listas. Empieza a parecer incomprensible este veto, porque media España conoce ya lo de “la zorra rica al rosa, la zorra pobre al portal”. Florida Park no había agotado el “billetaje” en la reaparición de Serrat, aunque presentaba una buena entrada. Público de las galas postineras de verano, a 450 pesetas la copa. No sin cierta sorpresa se había comentado en los medios musicales madrileños la inesperada actuación de Joan Manuel Serrat. Todos le creían por América o descansando en Cala d' Or. Pero Lasso de la Vega , el manager, debe de pensar que el mejor descanso es el trabajo y que un paréntesis de diez días por España había que aprovecharlo para someterse nuevamente al veredicto público, esta vez madrileño. ¿Se está quemando Serrat con actuaciones tan constantes en las mismas plazas¿ Muy difícil el pronóstico. Si bien es cierto que la noche de su presentación en Florida el local no aparecía hasta los bordes, también es cierto que el público sigue respondiendo, porque, de lo contrario, serían los empresarios los primeros en rehuirle. Hay algo indudable: Serrat está en deuda con el público más joven, con el público de los cinco duros, con el público menor de dieciocho años. Joan Manuel cantó la otra noche a base de técnica. Volvió a demostrar que en su larga peregrinación artística por América ha asimilado los resortes necesarios para saber dosificarse, para dominar el escenario, para amoldar su voz al esfuerzo físico de tanto recital continuado. Cada vez menos Machado y cada vez más las últimas composiciones propias. Mejor así, porque un intérprete no debe quedarse en el éxito seguro.

La actuación duró cuarenta y cinco minutos y los intensos aplausos estimularon a Serrat para regalar un par de canciones, como es habitual en sus últimos recitales; repitió “Fiesta” que se ha convertido en su “canción bandera”. Serrat vistió un terno completo de chaqueta y pantalón sin corbata. ¿Por qué la corbata es exigida al público en estos locales? Que venga el primer dandy del mundo y nos lo explique.

 

 

 

1. Presentación del libro en Cádiz.
2. Relación de entrevistas.
3. Hemeroteca de artículos relacionados. 
4.  Galería de fotos.

5. Extracto del prólogo de José Ramón Pardo

6. Archivo personal de Luis García Gil

 

 

 

 Luis García Gil. 2005