![]() |
|
|
ARCHIVO PERSONAL DE LUIS GARCÍA GIL Entrevista a Serrat de Maruja Torres. Aparecida en la Revista Fotogramas. Número 1025. Junio de 1968. UN ACTOR LLAMADO SERRAT Hace cosa de un año, Serrat me dijo: “Me estoy convirtiendo en un bocado apetitoso y tengo miedo. La gente merodea en torno a mí como buitres. He de tomar un representante, pero ¿quién? No quiero perder mi libertad”. Bueno, ha pasado el tiempo desde entonces. Serrat ya no es el chico ingenuo que se confiaba al primero que tenía delante. Hoy, para hablar con él hay que seguirlo, como a un Marat, hasta la bañera. Y ni siquiera en la bañera – es un decir- se le encuentra sólo. Le rodean siempre: su representante, miembros de las casas discográficas para las que graba en catalán y en castellano, gente, gente, gente. Gente con mil ojos y mil orejas. Es materialmente imposible charlar con él a solas, porque interponiéndose hay un muro, no sé si protector o vigilante, que impide el contacto directo. Esta última vez tenía que hablar con Joan Manuel por lo de su incorporación al cine. Le pesqué en un mal día: no se le había concedido aún permiso para actuar personalmente en Barcelona, estaba escocido en Figueras el alcalde y la fuerza pública le habían impedido subir al escenario…Días después se arreglaría la situación y reanudarían los éxitos. Pero aquella vez Serrat estaba mustio, a pesar de que las admiradores daban brinquitos en torno a él. Por favor – me dijo nada más verme- hoy no . Otro día . Le aseguré que sólo pretendía hablar con él de cine y ése ya fue otro cantar. Estábamos en el bar de una emisora. Serrat me condujo a la mesa donde se encontraba la plana mayor de su corte. Intentamos iniciar allí la entrevista, pero resultó imposible. El clima se estaba enrareciendo, violentando. Serrat, impaciente, acabó diciéndome: “Vámonos a algún sitio donde estemos solos” : Forcejeo apenas disimulado entre él y los otros. Alguien emplea la táctica paternalista. “¿Cómo vas a ir sin coche? Anda, yo te acompaño, Joan Manuel”. Naturalmente, tuvimos escolta durante toda la entrevista, que se desarrolló en un bar de Tuset. La escolta – un caballero muy amable, por cierto- prometió ser ciega y muda, pero no fue sorda, desde luego. Y nos dejó hablar, porque al fin y al cabo sólo tocamos un tema: el cine. - ¿Cuál es su formación cinematográfica? - Mi cultura en materia de cine abarca muy poco: más o menos, lo que abarca la de cualquier universitario español. Para ver un poco más que lo que aquí se puede ver, voy a París de vez en cuando. Supongo que eso es también lo que hace cualquier universitario interesado por el cine. - ¿Va a ser Joan Manuel Serrat actor por la gracia de Dios? ¿Sin estudios dramáticos? - No creo que para serlo haga falta estudiar. El actor se lleva dentro. Los estudios, la vocación, el trabajo, no hacen sino pulirlo. Pero no se fabrica. De cualquier modo, para ver si soy actor o no, hago esta primera película: si no me va, le juro que seré lo bastante honesto para dejarlo. -¿Será “Tren de madrugada” la típica película de cantante? - No, no. Cantaré, eso sí, pero no seré un cantante. Las canciones surgirán espontáneamente junto con la acción. -Sin embargo, hay una película de cantante que todavía no se ha hecho en España: la que retrate de verdad al ídolo y a su ambiente. ¿Por qué no la hace? - Eso, aquí no puede realizarse. Hay demasiada gente comprometida. Le pregunto si ha visto “Pajarito Gómez” y me dice que no. Es una lástima. Porque “Pajarito” está tan cerca…-¿Qué directores prefiere? - Soy un hombre que se deja influir por lo último que ve. Tal vez por ello, o porque están de moda, me gustan ahora Losey y Lester…Ah, y Milos Forman. -¿Españoles?- Antonio Ribas. Creo que “ Las salvajes en Puente Gil” será una película que se exhibirá mucho en los cineclubs. Me alegro de que dirija la mía. También me gusta Picazo. Para mí, “La tía Tula” es la película más importante del cine español. -¿Y Buñuel? - Bueno, le respeto muchísimo: es lo más trascendental que hemos tenido. Así, en pasado. Ahora que me interesa más que surja un Buñuel de nuestra época. - ¿La escuela de Barcelona? - Interesante, pero clasista. A Serrat le gusta el cine. Su infancia, como la de muchos de su generación, está marcada por películas inolvidables.: “Lo que el viento se llevó”, “El mayor espectáculo del mundo”, por ejemplo. Dice que le impresionó mucho “Hay un camino a la derecha”, cuando Rabal corta la mano con un vaso. Le recuerdo, que en aquel tiempo, la escena fue considerada de lo más realista, pero que hoy, seguramente, la veríamos un poco pasada. Me da la razón. - La película que más me hizo llorar fue “Bambi”. ¡He llorado tanto en el cine! “Bambi” era sencillamente horrible, de una crueldad inhumana. Era una mala jugada. -¿Es verdad que piensa dirigir? - Algún día lo haré. Pero ha de transcurrir mucho tiempo. Antes quisiera trabajar intensamente como actor. - ¿Qué tipo de cine hará cuando sea realizador? - ¿Cómo voy a saberlo? Si dirigiera ahora, me inclinaría por un cine a lo Milos Forman: directo, sencillo. Un cine que fuera realista, sobre todo. Como “L' as de pique”, por ejemplo. -¿Le gusta Godard? - Me interesa, pero no creo que su cine haya de ser, hoy por hoy, nuestro espejo. En este aspecto, prefiero a Truffaut. - ¿Sus actrices preferidas? - Anna Magnani, Julie Christie. Como mujer, me gustaba mucho Françoise Dorléac. - Si su aventura de cine funcionase, ¿abandonaría la canción? - Creo, que ambos caminos pueden ser perfectamente compatibles. De todas formas, abandonar la escena no quiere decir dejar la canción. - Como actor, ¿aceptaría trabajar en otro país? - Uno tiene la obligación de luchar y trabajar en el suyo propio. Pero si aquí se cierran las puertas, uno tiene entonces derecho a enfadarse y largarse a otro sitio. Ahí están José María Flotats, que se ha hecho un nombre en Francia y no piensa volver a España… La entrevista se ve interrumpida por la llegada del representante de Serrat, que intercambia unas palabras con nuestro escolta y luego advierte al cantante. - Ya sabes que tienes una cita dentro de cinco minutos. Me hace un gesto expresivo: “Se acabó”. Salimos del bar, no sin que antes el camarero le haya pedido a Serrat un autógrafo. Bajamos por Tuset. Ante unas fotos publicitarias de “The Knack” Joan Manuel sonríe. “Cómo me divertí”, recuerda. Luego me habla de “Golfus de Roma”. - No entiendo cómo a muchos no les gustó. Le respondo que a muchos intelectuales les avergüenza reírse a carcajada limpia, y que tal vez el mayor mérito de Lester reside en su maestría para avergonzar a esos intelectuales. Vuelven a interrumpirnos los demás; los que le rodean, le siguen, le conducen. Lástima, porque Serrat se pasaría horas y horas hablando de cine. Le deseo buena suerte con su película, me da las gracias y termina. - No será nada trascendental, pero será un cine honesto.
|
|
| Luis García Gil. 2005 |