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Extracto del prólogo.


   Luis García ha logrado con este libro descubrirme facetas nuevas, perspectivas insospechadas, ángulos inéditos para reconocer territorios de Serrat que permanecían, al menos para mí, totalmente inexplorados. Luis García podría utilizar aquí los versos de Machado que Serrat popularizó: “Golpe a golpe / Verso a verso” porque en esto consiste este trabajo minucioso, como el del buen artesano, pero a la vez capaz, como el de los buenos artistas, de a través de los pequeños detalles presentarnos la dimensión completa del Joan Manuel poeta y músico. Luis García se sumerge, sin ayudas externas, en todas y cada una de las obras de Serrat. Rastrea sus influencias y descubre la aportación que le han significado la copla y Brassens, Yupanqui y Cardenal. Describe poeta a poeta, y poema a poema, la relación de Joan Manuel con Machado, Salvat Papasseit, Cardenal, Alberti, León Felipe, Miguel Hernández o Benedetti.

Nos da las claves de su forma de componer las melodías y sus patrones recurrentes. De su colaboración con los músicos para dar a cada tema el sonido justo y la dimensión exacta. Por este libro pasan Miralles y Calderón, Bardagí y ‘Kitflus', los arreglos ampulosos y los sencillos acompañamientos casi folklóricos, las canciones autobiográficas y los temas universales. No es una biografía ni al uso ni al desuso. Es una introspección en el mundo musical y poético de uno de esos hombres que nos ha hecho comprender que una canción de tres minutos puede ser, también, una obra de arte.

Luis García ha debido dedicar mucho tiempo a escribir este libro. No me atrevo a preguntarle cuánto porque me acomplejaría mi superficialidad. Pero estas más de trescientas páginas solo son esa famosa ‘punta del iceberg' tan manida que ya está casi desgastada. Lo que hay detrás del libro también son horas y horas de buscar documentación, leer todo lo que se ha publicado sobre Serrat, interrogar con técnica de investigador a quienes se han cruzado, profesionalmente, en su camino. Y tampoco esta es la mayor tarea de esta obra.

Donde reside el mérito de Luis es el trabajo, esta vez muy agradable, de escuchar las más de trescientas canciones que nos ha legado, hasta ahora, Joan Manuel Serrat, desde aquellos humildes principios con Salvador Gratacós al álbum sinfónico que corona, por ahora, su obra. Quienes nos dedicamos a la música, aunque sea desde el puesto secundario de escuchadores, opinantes y a veces difusores a través de la radio de sus bellezas, lo que más nos gusta es poder escuchar, en un buen equipo de sonido o en una sala de actuaciones, esa música sobre la que deberemos, más tarde, emitir nuestro juicio. Les voy a confesar una cosa, que me llevará a otra. Disfruto mucho más de los discos y conciertos desde que no tengo la obligación diaria de emitir opiniones sobre ellos. Los oigo más relajado, más dispuesto a disfrutar que a anotar aplausos o siseos, éxitos o fracasos.

Y esta confesión me lleva a la segunda, y ya última porque lo que ustedes deben hacer, lo más rápidamente posible, es ponerse a leer la parte mollar del libro, la que ha escrito Luis García. Y esta nueva confesión es que he disfrutado mucho más leyendo este libro que si hubiera tenido que participar en su redacción. Da gusto redescubrir cada verso de Serrat y, si puede ser, con el disco sonando simultáneamente. Un placer que debo, al alimón, a Joan Manuel Serrat y a Luis García.

 

José Ramón Pardo.

 

 

  Presentación del libro en Cádiz.
 Relación de entrevistas.
  Hemeroteca de artículos relacionados. 
Extracto del prólogo de José Ramón Pardo
 
 
 Luis García Gil. 2005