Los muchachos y muchachas
leen las “Nanas de la cebolla”.
Llueve en el patio del colegio,
es una lluvia lenta como de pasado,
lluvia que recuerda a otra lluvia.
El poema se adormila
en la voz de un niño:
“La cebolla es escarcha,
cerrada y pobre,
escarcha de tus días
y de mis noches”.
Nadie atiende realmente al verso
que expone el drama de una vida,
una mosca vuela impertinente
y una niña cruza en secreto
una carta de amor con otro niño...
Bosteza la mañana y el niño
prosigue la lectura del poema.
Llueve en el patio del colegio.
Es viernes. La profesora,
resuelta en luna,
está también lejos del poema,
está viajando muy lejos
de aquella cárcel de Torrijos.
Pero el poema se impone,
fulmina la mosca y la carta de amor,
termina conmoviendo, arrancando
la pereza de los corazones.
Llueve en el patio del colegio,
lluvia sigilosa como un verso
temblando en una cuartilla.
Los muchachos y muchachas
han leído las “Nanas de la cebolla”.