Serrat y Sabina a vista de pájaro

Serrat y Sabina a vista de pájaro (T&B, 2012)

Planteado a modo de original diccionario de la A a la Z Serrat y Sabina: A vista de pájaro une en un mismo libro la obra de Joaquín Sabina y la de Joan Manuel Serrat. El libro viaja del amor a la muerte, del sexo a las drogas, de Bob Dylan a la copla, del fútbol al carnaval, de Dios a los poetas. Cada concepto se vincula a Serrat y a Sabina quienes representan dos modelos de canción de autor absolutamete ejemplares. Serrat y Sabina: A vista de pájaro está editado por T&B. Núria Martorell ha publicado en El Periódico de Catalunya la siguiente noticia sobre el libro:

García Gil (Cádiz, 1974) explica que tenía ganas de juntar a estos dos artistas en una misma obra «porque nadie como ellos para explicar la evolución de la canción de autor en nuestro país. Por calidad y difusión representan un modelo intachable de poesía cantada. Cada uno con sus modos han edificado una catedral sonora que es preciso visitar con calma, atendiendo a todos los matices». El hecho de ordenar alfabéticamente los conceptos le parece una opción «atractiva y muy afrancesada». Recuerda que en Francia hay un par de diccionarios sobre Brassens. «Y enfocar el libro así permite quizás una forma de análisis más original, viajar de lo poético o de lo analítico a lo lúdico. Por eso hay una entrada dedicada al fútbol o al carnaval y otra a la muerte o al amor».

AMOR Y PUTAS / Esta última materia es la que más juego le ha dado. Y en la que se evidencia que «Sabina es más explícito, más impúdico en su forma de abordar la canción amorosa y de exponerse. Mientras que el primer Serrat es más confesional. Es capaz de hacer algo como Conillet de vellut. Luego se atempera, se vuelve más poeta de la experiencia. En cambio Sabina tiene una pulsión romántica que impregna su ars amandi y que permite que con 60 años siga cantándole al amor como si tuviera 30. En eso difiere de Serrat, más reposado en su poética amorosa».

Y también destaca las entradas dedicadas «a la copla o a Bob Dylan o a Gardel, porque ayudan a saber de dónde vienen Serrat y Sabina, sus fuentes musicales». Y, cómo no, la que se refiere «a las putas, por lo que tiene de llamativa».