Mediterráneo: Serrat en la encrucijada

portada_mediterraneo

Hay mucho Serrat antes y después de este disco, pero Mediterráneo sigue siendo su obra más emblemática y trascendente, la que ha marcado a distintas generaciones. ¿Cuántos oyentes no han hecho suyo su relato, sus diez poemas cantados? ¿Cuánta gente no ha dejado de relacionar algún momento de sus vidas con algún pasaje melancólico de este disco que ha llegado a todos los rincones del mundo?

Este libro reconstruye la gestación de Mediterráneo, aportando datos desconocidos e intentando agrupar toda la información conocida alrededor de la composición y grabación de las canciones. Luis García Gil ofrece aquí otro apasionante viaje al universo creativo de Joan Manuel Serrat después de Serrat, canción a canción, Serrat, cantares y huellas y Serrat y Sabina a vista de pájaro.

Se incluye un capítulo especial en el que periodistas y músicos de muy diferentes géneros (desde Joaquín Sabina a Dani Martín) echan manos de sus recuerdos para homenajear un disco capital de la música en nuestro idioma.

foto-juan-miguel-morales-9El libro se presentó en la librería Alibri de Barcelona el 18 de noviembre de 2016, contando con la presencia de Joan Manuel Serrat y las actuaciones musicales de Joan Isaac & Francesc Burrull, Marta y Micó, Sandra Rehder & Gustavo Battaglia, Giancarlo Arena & Carlos Montfort y Silvia Comes. La periodista Núria Martorell fue la responsable de moderar la presentación en la que intervinieron Joan Isaac, Fermí Puig y Francesc Sainz. El acto sirvió para celebrar los 45 años del disco y la distribución en librerías de la tercera edición. Ya está en circulación la cuarta.

Sobre Mediterráneo: Serrat en la encrucijada se ha dicho:

Fernando Navarro en El País: «Con un análisis tan apasionado como didáctico, Luis García Gil desmenuza todo lo que tiene que ver con uno de los discos más esenciales de la música española de todos los tiempos. Cuenta sus orígenes, la inspiración que le vino a Serrat, esos pasos hacia la grabación y su posterior observación de cada canción de una obra magistral. Es interesante porque se nutre de voces de otros músicos y expertos musicales y además se esfuerza en destacar la labor de los productores Juan Carlos Calderón, Gian Piero Reverberi y Antoni Ros-Marbà y su modo de trabajar, e incluso del periplo de Serrat a Italia para la grabación. Después de leerlo, el álbum más importante de Serrat cobrará otra vida».

Diego A. Manrique también en las páginas de El País: «En línea con los tomos que destripan determinados discos, Mediterráneo (Efe Eme) cubre el elepé que contiene la canción más duradera de Serrat. En realidad, el libro de Luis García Gil tiene mayores ambiciones: explora las conexiones literarias y musicales, estudia las versiones posteriores y refleja las vivencias de artistas, periodistas e incluso esos aficionados que viajan a Calella de Palafrugell, lugar de gestación de lo que se ha convertido en himno multigeneracional. García Gil se está convirtiendo en el nuevo gran especialista en los cantautores: también acaba de publicar Aute. Lienzo de canciones en Milenio».

El periodista musical César Prieto: «Por su densidad sociológica, si algún análisis se tenía que dedicar a una sola obra de Serrat había de ser a esta. Y el autor, con su mano bregada ya en otros volúmenes sobre el cantante, domina también el pulso de esta mágica artesanía de poco más de treinta minutos”

El también periodista musical Abraham Rivera ha dicho «El libro sobre el disco es una verdadera maravilla, describe de una forma única el ambiente, la época y los personajes que había alrededor de Serrat como pocas veces se ha hecho. Luis García Gil, el autor del breve ensayo, es un grande. Corran a hacerse con él». 

El cantautor Joaquín Carbonell: «Es el estudio más serio que se ha realizado sobre la figura de Serrat y su obra cumbre. Plagado de detalles, de anécdotas, de referencias, que ayudan a conocer no solo la composición del LP, sino el clima emocional en el que nació y el ambiente sociopolítico que lo engendró. Me ha emocionado que Luis García Gil recurriese a Josep Pla para que el lector sea capaz de sumergirse en el clima telúrico donde se inspiró Serrat, ese paisaje de la Costa Brava, cuna y esencia, propiedad sentimental de Pla, que nos ayuda a intuir lo que sintió Serrat ante ese mar romano, esa planicie de agua, que es diferente a todos los mares del mundo. El Mediterráneo bebe de la tierra y no se puede concebir sin ella, sin sus paisajes de pinos, sin la mirada de sus payeses, Obra esencial para encontrarse, para buscarse, para conocerse». 

El músico Manolo Tarancón: «Enganchadísimo a este libro que Efe Eme ha editado sobre Mediterráneo, uno de los discos imprescindibles de nuestra música. Es increíble cómo Luis García Gil te sumerge en las calles y rincones de Calella, donde se gestó todo en un momento crucial de la carrera de Serrat»

El poeta Antonio Jiménez Millán: «He disfrutado mucho con este libro, muy recomendable para los fans de Joan Manuel Serrat (yo lo soy). Luis García Gil ha hecho un buen trabajo de hemeroteca, rescata entrevistas, fotografías de principios de los setenta, valoraciones de gente muy diversa. A mí, este álbum me traslada a mi primer curso en la Facultad, el 71-72, con 17 años, cuando oí por primera vez «Mediterráneo», «Aquellas pequeñas cosas», «Tío Alberto», «Barquito de papel», «Lucía», «Pueblo blanco», una serie de canciones memorables. En la radio ponían más «¿Qué va a ser de ti?», quizá la que menos me gusta del disco, porque entonces la interpreté en clave moralista y me desconcertó (por cierto, son curiosas las declaraciones de Serrat en este sentido)».

La cantante Marilia Andrés: «Disfrutando del libro  escrito maravillosamente por el escritor Luis García Gil, cuantas cosas no sabía, gracias».

El periodista Carlos Pérez de Ziriza en Babelia: «La prosa de García Gil documenta con oficio y sensibilidad aquel milagro creativo gestado en el hotel Batlle de Calella de Palafrugell un verano de 1971…»

12794946_1065711816784859_8343663293700931290_o

12193565_10153585360477626_1182945649517978992_n

Magnífica crónica de Pepi Baulo (Cultura bisagra) de la presentación del libro en Barcelona:

Hoy hace una semana que asistí a la presentación en Barcelona de “Mediterráneo. Serrat en la encrucijada” de Luis García Gil. Un libro alrededor de uno de los trabajos discográficos más conocidos del cantautor catalán Joan Manuel Serrat. Al acto asistió el mismísimo Serrat para regocijo y emoción de los participantes. Disfruté viendo a mis amigos Marta Boldú y José María Micó, como dúo Marta y Micó, interpretando una canción del celebrado disco. Otros artistas amigos hicieron lo propio:Giancarlo Arena, Carlos Montfort, Sandra Rehder, Gustavo “El Negro” Battaglia, Joan Isaac, el mestre Francesc Borrull, Sílvia Comes. Acompañado de la periodista Núria Martorell, el cronista Fermi Puig y el psicoanalista Francesc Sáinz, Luis pudo agradecer, citar, explicar, … acercarnos un poco más a la obra y al artista. Acabó el evento con unas palabras del “noi del Poble Sec”, un Joan Manel Serrat en plena forma, directo y cercano. Tras comentar el pequeño homenaje presenciado pretextó un compromiso e hizo un elegante mutis evitando decenas de selfis y propiciando que nos centrásemos en García Gil, que para eso se había tomado la molestia de escribir un libro y venir desde Cádiz a presentarlo.

Yo disfruté el momento junto a mi amiga Lour Gir, a Carles Gracia Escarp, organizador del encuentro, y a Xavier Pintanel, siempre comprometido con la canción…, me sentí muy satisfecha de haber estado allí, en la acogedora ALIBRI LLIBRERIA, y creí que a otra cosa mariposa. Pero no. Durante la semana, “Mediterráneo” se me ha impuesto en modo banda sonora y me ha llevado a dar una vuelta por mis recuerdos. Ha sucedido, creo, no solo por la lectura del libro, excelente, documentado, ameno, riguroso de Luis. Libro necesario, diré, que es lo mejor que puedo decir de un libro. Pero en verdad, han sido ellas, aquellas pequeñas cosas las que se han apoderado de mi cabeza, zumbando durante siete días.

Mientras recuperaba, en casa de mis padres, el maravilloso Lp con la foto de Colita en la portada, una charla con mi madre me recordó cuándo comenzamos a escuchar a Serrat en casa. Yo era muy pequeña, vivía con mis padres en la portería de un señorial edificio de la calle Aribau de Barcelona. Era una pequeñaja popular, medio tímida medio payaseta, que le caía en gracia a los vecinos y a los “botiguers” de las tiendas cercanas. Recuerdo a la señora María y la señora Paquita, dueñas de una droguería, que enloquecían hablando de Serrat a todas horas. El recuerdo es muy vivo, aunque para los nombres mi madre ha hecho de apuntador. Sin embargo recuerdo bien a Inge, la vecinita del quinto, que me invitaba a su casa donde tenían tocadiscos, mueble bar y criadas. Allí escuchamos a Joan Manuel y a otros melenudos extranjeros.

Luego me fui a vivir a Santa Coloma de Gramanet donde se me espabiló la timidez y se me acharnegó el gusto, muy a gusto, a base de flamencuras, copleces y rumbismos. Nunca tuvimos criadas pero sí tocadiscos, mueble bar y profesora de música que me introdujo en los grandes clásicos sin alejarme ni de Serrat, ni de Llach, ni Raimon y, mucho menos, de Montllor…

Yo estudiaba, quedaba con los amigos para escuchar discos, pero sobre todo cantaba, cantaba como una posesa. Mis padres tenían que apagar el tocadiscos porque se hacía de noche y no consentían que molestase a los vecinos. Pero, los domingos por la tarde, eran los primeros en pedirme que les cantara “La tieta”, “Pueblo blanco”, “Cançó de matinada” y “Conillet de vellut”. Mis hits.

Y así se me fue amueblando la cabeza, hasta llegar a la Universidad donde la música ya me salía por las orejas. Aquello ya fue orgía sonora. Yo siempre igual, dándole al play del casi todo. Y Serrat seguía ahí. Poniendo la poesía en solfa. Filosofía y Letras de la Autónoma. Clases de Historia del Arte. Clases de Ética. Una se pirraba por la trascendencia y sus derivados, perseguía lo inefable, soñaba con encontrar deslumbrantes formas de expresar la vida o el arte o el Todo. Pero a lo más que llegaba era a matrícula, nada desdeñable porque significaba beca para la hija de un metalúrgico y una ex-portera, a cambiar la Olivetti Lettera 35 por un ordenador y a conseguir dar unas cuantas clases para… comprar el próximo disco de Serrat. Porque él sí que trascendía con sus temas, él te lo cantaba claro y sencillo emocionando desde la señora Paquita al más estirado catedrático. Fue allí, por los pasillos de la Facultad, por donde aparecieron Marta y Micó que, por aquel entonces, aún no eran dúo musical pero sí pareja jugando al dos de corazones. Y hasta la fecha, pero esa es otra estupenda historia.

La de hoy es la peripecia de un círculo que parece que se cierra pero solo se retuerce para hablarnos de infinito en nuestras finitas vidas, del propio camino cruzando y descruzando el camino de todos. Ni por un momento me he cansado de vagabundear esos parajes, menos aún cuando en un recodo del camino se acostumbraron mis ojos a otro cantor, por ende embustero, con alma de marinero. Oigamos a don Josele Sangüesa,Engüele Uojsasa, versionando místicamente “Vagabundear” de Joan Manuel Serrat, Sitio Oficial. Va por todos ustedes y, en especial por vosotros, Marta y Micó.