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Presentación de Más al sur de la quimera

El pasado 28 de marzo se vivió en peña La Perla de Cádiz una noche absolutamente mágica. Luis García Gil presentaba Javier Ruibal, más al sur de la quimera, un libro que bucea en la obra y en la personalidad mestiza del cantautor portuense Javier Ruibal. Tomaron la palabra en la primera parte de la presentación Juan José Téllez, Felipe Benítez Reyes, García Gil y Ruibal. La segunda parte permitió disfrutar de la presencia de distintos artistas gaditanos que tributaron un sentido homenaje a Ruibal.

Abrió fuego Fernando Lobo que hizo suya "La rosa azul de Alejandría". Luego llegó Jesús Bienvenido que regaló una versión de "Para llevarte a vivir". La cantaora Carmen de la Jara fue la tercera en comparecer versionando "De Málaga, malagueñito", nuevo guiño a Lo que me dice tu boca. Siguió el flamenco con David Palomar que bordó "Tierra" y con la expresividad de El Junco que bailó acompañándose del recitado de Téllez y de los hermanos Catumba. Tras El Junco le llegó el turno a La comparsa de Tino Tovar cuyos componentes cantaron "Atunes en el paraíso". Esta apoteósis llevó a Ruibal a subirse al escenario junto a la comparsa. La presentación de Más al sur de la quimera culminó con Ruibal interpretando "Baila Lucía", una canción de reciente composición que ha dedicado a su hija.

El acto fue conducido por la periodista de Onda Cero Radio Carmen Paúl. La Perla de Cádiz registró un lleno absoluto superando de largo los 300 asistentes. Entre el público se encontraba Pasión Vega que no quiso perderse un acto tan sumamente especial. 

Luis García Gil dedicó a Ruibal las siguientes palabras:

Comencé paseando por el Barrio del Poblé Sec de Barcelona. Buscaba las huellas de Serrat, la palabra genista amarilleando las fotografías, el pueblo marinero de Marta, la Canço de matinada rompiendo fronteras idiomáticas. Me hice luego amigo de la luna tucumana, le pregunté a Dios por las injusticias y sin respuestas cabalgue a lomos de un alazán buscando a un viejo trovador de madre vasca llamado Atahualpa Yupanqui. Más tarde dejé los cerros y me fui hasta Bruselas y busqué la Madeleine que Jacques Brel inmortalizó en una de esas míticas noches de gloria parisina en el Olympia Y busque con él las playas de la melancolía donde estuvo La Fanette. Y después de tanto andar heme aquí regresando al Sur, con una quimera tatuada en el habla, buscando las canciones de Javier Ruibal, las calles de su infancia portuense por las que también anduvo mi madre.

Todo empezó con Cuerpo celeste hace muchos años, primer deslumbramiento de quien ya buscaba en las canciones una forma de mirarse en el espejo, de escoger las palabras que llevan incorporadas el sonido del tiempo y del poema. Quien le iba a decir a aquel adolescente que aun jugaba a los tapones que iba a terminar escribiendo un libro sobre ese artista que aparecía en la portada de Cuerpo Celeste, ese artista que hablaba de una tierra que era la misma tierra que yo sentía profunda bajo las plantas de mis pies.

En las páginas de Más al Sur de la quimera hay un relato compartido, una vida que se cruza con otra. No hay libro que se precie que no acontezca dentro de uno, que no se escriba en sueños mucho antes de escribirlo en un papel.

En este libro está el trovador utópico, el catador y cantador de emociones, el naufrago itinerante de los desiertos, el paisano de Rafael Alberti, marinero de muchos destellos, navegante de muchas utopias, farero de noches culminantes en las que vierte su perfume la rosa azul de Alejandría, en las que resuenan los ecos amatorios de los besos, de las calles del alma, de las pensiones que clausuró la autoridad más bien incompetente.

Mas temprano que tarde cantará la primavera -ha escrito Téllez- y la primavera suena hoy más que nunca a canción de Javier Ruibal, canción que escogemos para florecer con ella, para desterrar los inviernos y pintar de colores la vida y su equipaje de incertidumbres.

Hay quien nombra la lluvia en un poema y hay palabras que conocen el sabor de la sangre. Escrito está por Felipe Benítez Reyes. Y hay artistas como Javier que nombran el deseo y saben la respuesta que no sabía Cernuda. Porque Javier nombra el mar y el mar se escucha en su guitarra mestiza, arrabalera, mediterránea, otomana como el sillón de nuestro común Tito Muñoz, mediterránea, carnavalera, flamenca y gaditana.

Ha sido un placer escribir sobre ti, sentirme cómplice, que me abras el corazón y hayas compartido conmigo esta quimera, este sur. Gracias por todo Javier. Quiero agradecer también a Ediciones Mayi el excelente trabajo realizado, hay que celebrar que en Cádiz haya iniciativas editoriales como las de Ana. No quiero extenderme demasiado pero es obligado agradecer a Miguel Ángel Páez la portada de resonancias flamencas y a tantísima gente su colaboración. Algunos estáis aquí. Seria injusto no citaros a todos y para nuestro querido publico seria interminable la relación de nombres que han conformado Mas al sur de la quimera.

Termino como abro el libro con un soneto que vestí para la ocasión. Y dedico nuevamente al maestro. Es un soneto corto como dijo un avezado presentador televisivo hace algunos años al presentar a cierto poeta. Cosas de esa amada televisión en la que tanto soñaba con salir el pelao.

Va por ti, Javier. Muchas gracias.

 

 

Obra publicada

Portada libro: Joan Isaac, bandera negra al cor