DEFENSA DE UNO MISMO
Sobre todas las cosas defiéndete de ti.
De esas mañanas donde llenas
de rabia el vaso de ese dolor de estar a solas,
de darle vuelta a lo que ya no tiene más vuelta.
Sobre todas las cosas defiéndete de ti.
De las noches en las que terminas
desangrándote en cualquier tugurio,
de la piel de las mujeres a las que terminas
confiando los últimos clamores de la noche,
de la soledad que te cruza los ojos,
de las monedas caídas contra la losa,
del regreso a la memoria de los muertos.
Sobre todas las cosas defiéndete de ti.
Tú eres tu peor enemigo, el sable oscuro
que penetra en tu casa y te traspasa,
el pájaro agonizante que rastrea la muerte,
revolviéndolo todo con sus alas rasantes.
Sobre todas las cosas defiéndete de ti,
De los amigos que te dejan a la intemperie,
de la fe inconsistente, a punto de naufragar,
de ese amargo lado del espejo, de todo
lo que irremisiblemente se hunde.
Sobre todas las cosas defiéndete de ti.
Que el camino te sea favorable,
que te acompañen los vientos,
alborozados vientos de poniente guiándote
hacia el predio de los días más claros.
Y que la luz de la tarde se te prenda en
los labios. No la luz mortecina sino la luz
perfecta, la que redime, la que salva.
Y no olvides, por último, defenderte de ti.

El pasado 28 de marzo se vivió en peña La Perla de Cádiz una noche absolutamente mágica. Luis García Gil presentaba Javier Ruibal, más al sur de la...
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