![]() |
|
|
Miscelánea
Ha llegado, Antoine Doinel, hasta el mar de la vida tu paso, y el mar que es sabio te ha revelado todos los secretos, tus ojos han vaciado la alforja dolorosa del recuerdo, de orfandades que duelen y tristes travesías, de galopes de humo arañando el corazón de las palabras. Y han callado todas las sombras de la vida cuando te has erguido ante el mar, entre olas que te han abrazado y gaviotas que intuyes en ese horizonte nuevo para ti, donde no hay cárceles tempranas que asolan la infancia, ni raudos latigazos estallando en el alba.
Yo sigo, Antoine, tus nocturnas huellas por la arena, sigo el rastro tibio de tu infancia, sigo tus señales, tus lecturas ebrias, tu Balzac secreto iluminando un mundo sórdido y cruel. Yo estoy en la acera en la que tu ala partida se reflejaba, y busco la señal de tus zapatos, tus caminatas largas, tu huida de los maltrechos espacios, del cariño negado, del odio repartido. yo sigo, Antoine, el carrusel de tus pasos, la deriva de tus ojos, y busco ese cauce silencioso del río por tus manos juveniles.
Lo que no sé decirte, Antoine, es que el mar al que has llegado no es la libertad ni el reino que buscas, más bien es el último enemigo que te mira implacable desde su retaguardia
|
|
| Luis García Gil. 2005 |